En 1903 Florencio Sánchez, en su reconocida pieza teatral "M’hijo el dotor", rescataba el orgullo del inmigrante urbano, que se sentía parte de un todo donde había espacios para la movilidad social ascendente. Hoy puede afirmarse sin lugar a dudas que la clase media está en problemas: tener lo mismo cuesta cada vez más caro. Los últimos estudios publicados por la Asociación Argentina de Marketing situaban en ella a un 50% de la población. Pero en términos perceptivos, más del 80% de la población se autodefinía como perteneciente a ese sector socio económico.
El metro cuadrado residencial en Buenos Aires se ubica en torno a 1400 dólares de promedio, 40% más que diez años atrás. Si bien los salarios crecieron nominalmente más de un 70%, se han pesificado. Por otra parte, muchos sectores de clase media tienen capacidad de ahorro, pero ésta ha quedado lejos de lo que requiere la compra inmobiliaria. En este caso, la opción lógica sería el crédito bancario: el Banco de la Ciudad de Buenos Aires promueve créditos hipotecarios en los medios, pero trabaja con valores que rozan el 20% anual de Costo Financiero. El panorama no es mejor por el lado de la banca privada, donde las tasas de sus créditos se colocan por encima del 20%.
Entonces, ¿qué puede comprar la clase media? Para seguir con el ejemplo, un médico recién recibido se independiza con ingresos de 750 dólares al mes (3000 pesos), el acceso a la vivienda propia está fuera de su alcance. Para acceder en tanto a una unidad familiar típica de tres ambientes, hay que avanzar hasta el siguiente perfil de ingresos, en orden a los 3.000 dólares por mes ($11.500).
FUENTE: extracto del
Informe del Mercado Inmobiliario - Septiembre de 2009.
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